Diosa de todos los dioses

Psicología de amor

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—¡Buenos días! Tome asiento por favor y póngase cómoda, —dijo Robert.
 
—Bue…nos… días... Señor Collins. —Contestó con voz temblorosa por los nervios y porque estaba a punto de llorar otra vez.
 
—Puede llamarme Robert o Collins, como prefiera pero por favor tutéame, aún me considero joven para ser tratado de señor. —Bromeó eliminando así un poco la tensión del ambiente. —Me alegra mucho verle de nuevo y que haya decidido venir, lo primero de todo, ¿cómo se llama?
 
—Mi ¡snrrr! Nombre es Isis y... también puede, perdón, puedes, tutearme. Lo siento por la escena, ¡qué vergüenza! es que no puedo controlarme... —Dijo sorbiéndose los mocos.
 
—Encantado, aquí tienes unos pañuelos, desahógate lo que necesites, no te preocupes, para eso estamos aquí. —Contestó restándole importancia al panorama.
 
—Gracias Robert.
 
—Se sonó los mocos, (¡cómo escocía el roce de tanto llorar y limpiarse en la noche con la camiseta! Pensó) y secó sus lágrimas mientras Collins le hablaba y le intentaba sonsacar información, muy básica al principio e intentado profundizar más poco a poco, sin hablarle de sus golpes para que no se cerrara en banda. Pero aún así, Isis no estaba muy por la labor de soltar prenda, así que decidió enfocar la consulta de otra manera y lo más original que se le ocurrió fue contarle una historia semi inventada por él:
 
—Bien, te voy a contar una historia que me gustó mucho y precisamente es acerca de tu nombre: 
 
"...Hace muchísimos años, vivía una joven y bella mujer, Isis, en el más antiguo Egipto. Albergaba un poder inimaginable y reinó sobre todos. Pero mucho antes de eso no era más que una mujer esclava, sometida a una sociedad que lo controlaba todo y bajo el mandato de unos padres que no le permitían hacer nada, ni si quiera salir sin su supervisión, la querían para trabajar y llevar dinero a casa y cuando no actuaba conforme ellos querían, éstos le propinaban palizas descomunales…”.
 
Isis, quedó hipnotizada de pronto con la historia, absorbida de tal forma que se transportó al cuerpo de la diosa. Se vio sumida en esa época de represión y notaba en sus carnes lo que sentía ella, la historia le cautivó desde el principio.
 
“...Isis escapó un día al encuentro de un muchacho, que trabajaba con ella y con el cual mantenía una relación en secreto. Con él no sólo tenía relaciones carnales, sino que era su único amor, el único hombre a quién había correspondido. Se sentía libre a su lado y hacía que floreciera la magia en ella, la cual practicaba en secreto a su lado. Pero ese día sus padres le encontraron con el esclavo en el lecho retozando y encolerizaron, esta vez se antojaba la peor de las palizas.
 
El padre sacó una espada y arremetió contra el joven, éste, cogido por sorpresa no pudo defenderse y le fue seccionada la cabeza, la cual rodó hacia los pies de Isis. Ésta, colérica, desató todo su potencial oculto. Empezó a brillar con luz cegadora y los padres aterrados intentaron huir despavoridos, pero los petrificó, dejándolos convertidos en estatua para toda la eternidad, como recuerdo al sufrimiento que le habían hecho pasar. Desde ese entonces, con el corazón roto, Isis se volvió una mujer fuerte y valiente y se propuso restablecer el orden y equilibrio de la sociedad, liberó a los esclavos y acabó con la violencia de las calles, se autoproclamó reina soberana por encima de todos los dioses. Todos empezaron a adorarla a la par que a temerla. Y con el paso de los siglos rehizo su vida, conoció otro amor verdadero al que amó hasta el fin de los tiempos…”.
 
—¿Y bien? ¿Puedes sacar alguna conclusión de todo esto Isis?
 
Ella, que estaba absorta por el relato, volvió a la realidad al escuchar su pregunta, tras varios pestañeos, ya que llevaba toda la historia con los ojos cerrados y tras aclararse la voz, se pronunció:
 
—No sé... ¿Qué hay que ser valiente y actuar antes de que empeoren las cosas? ¡Ah! Y creo que… también hace referencia a que no debemos permitir que las cosas lleguen al límite si no actuar antes de ello, es decir, no dejar que el vaso se llene ¿no? —Preguntó dubitativa.
 
—Efectivamente, veo que has captado justo el mensaje que trataba de mostrarte. Como bien dices siempre tenemos que buscar lo mejor para nosotros, ser fuertes y valientes, saber que hay futuro más allá de lo que creemos y actuar a tiempo, igual mañana puede ser muy tarde…
 
—Pues sí... Tienes razón...creo... –Titubeó.
 
 
—Y ahora, Isis, ¿querrías contarme qué es lo que de verdad te aflige?

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