Epílogo.

Ignis (Pars #1)

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¿Conocen ese momento en el que las aguas se calman y tu vida vuelve a ser tranquila y feliz? Bueno, así es como me sentía yo ahora. Estaba tan contenta de ser la novia de James desde hace un mes que podía ir repartiendo flores a cada persona que pasase enfrente mío. Él era el chico más tierno del mundo conmigo: me trataba muy dulcemente, me llevaba a todo sitio a pasar el rato, me apoyaba en mis decisiones y estaba conmigo en los momentos en los que me entraba la tristeza. Era la persona más atenta conmigo (luego de mi madre, claro), y yo trataba de devolvérselo siempre que podía.
Cada vez que él necesitaba a alguien con quien hablar, yo estaba a su lado, escuchándolo. Siempre le subía el ánimo, lo ayudaba a elegir caminos pensando con realismo y compasión a la vez y lo sorprendía siempre que podía. No nos celábamos, o al menos no con exageración.
Belu siempre me decía que estaba haciendo un buen trabajo como novia, porque hace tiempo que no lo veía tan feliz. Me hacía bien saber que no era la única en la relación que lo estaba pasando genial.
--¡Made! --exclamó el chico enfrente mío--. ¡Concéntrate!
Me sobresalté y Alex me regaló una mirada reprobatoria. Le dirigí una mueca arrepentida y él movió una mano, restándole importancia.
Había empezado a entrenar con él unos días después de la batalla desastrosa en la que participaron los King y mi madre, porque sabía que me serviría y mi futuro dependía de ello. Estaba esperando tener muchas peleas, por lo que le pedí a Alex y a Belu (mi entrenadora Aqua) que me subieran la intensidad de las prácticas para que no me distrajera. Sin embargo, me llevé una gran sorpresa: en este último mes sólo nos atacaron tres veces, y la mayor de todas las peleas había sido sólo con tres personas.
Aunque no era tonta: sabía que el Gobierno no esperaría mucho para hacernos pagar realmente por todo: las muertes, las huidas y mi arrebato de odio contra ellos. El Gobierno contraatacaría muy pronto y todos teníamos que estar preparados para ello.
--¡Made! --exclamó Alex y se acercó a mí--. ¡Te enseñaré a crear un pequeño tornado! ¡Sigue mis pasos!
Y cambiando de tema: estos días estuve charlando con Sean y él me dijo que Alex y él habían sido mejores amigos desde que nos mudamos a Eaton. Se conocían porque nuestros padres los presentaron unos días después de instalarnos en la casa y se llevaron genial desde el primer momento, a pesar de la diferencia de edad. Tenían que esconderse de mí para que yo no empiece a hacer preguntas de su amistad y, por consecuencia, que yo me enterase de nuestra naturaleza. ¡Lo sé, qué locura! Cuando me lo dijo, me sentí bastante mal, aunque ambos aseguran que no era problema huir de mí.
Mi hermano mayor estaba muy cambiado estos días. Sí, sigue siendo la persona risueña que era antes de que me juntase con James, pero es calculador y frío con él. Le fascina poder verse con Alex sin tapujos, pero no le agrada mucho la idea de que yo sepa quiénes somos en realidad. Confía y no confía en James: sabe que a él le importo mucho, pero no supera la traición que estuvo a punto de completar. O sea, Sean es el mismo de antes, pero hay muchas cosas que cambiaron en su interior desde el comienzo de mi relación con James. Nunca será el mismo de antes, y no sabía si eso era bueno o malo... Si eso nos salvaría o nos presentaría un problema muy gordo.
Pero, de cualquier manera, a Sean le seguían cayendo bien Belu y Nick. Él nunca tuvo inconvenientes con ellos, aunque no sean tan cercanos amigos como con Alex.
¡Y Nick...! Él vuelve a ser el chico de siempre: curioso, divertido y descansado. Ya no escondía ningún secreto y eso era lo que empecé a valorar más que nunca de él. Volvía a ser un libro abierto y sabía que podía confiarle, no me mentiría por nada en el mundo y yo sabía que si él decía que sus padres habían dejado de trabajar para el Gobierno, eso había pasado (suceso que, para su información, pasó. Sus padres dejaron el Gobierno por las peticiones de sus hijos).
--Bueno, Made, evidentemente hoy no estás muy trabajadora --me reprendió Alex y me ruboricé al caer en que él estaba poniendo todo su empeño en enseñarme a cómo hacer el tornado y yo lo había ignorado--. Ya lo haremos otro día. Por hoy podemos terminar con que levantes y coloques el árbol que tiraré en su lugar.
Asentí y reuní toda mi energía para prestarle atención. Alex, con un sencillo gesto, tiró el árbol más pequeño que encontró al suelo y yo estiré mis manos hacia este. Con mis palmas abiertas, intenté imaginar como si yo estuviese levantando la planta sin poderes, solo con fuerza. Empecé a sentir un peso que me hizo temblar y, con toda la concentración que junté, hice un movimiento ascendente, causa por la que el árbol empezó a levitar y a ponerse derecho. Luego, el objeto se apoyó en su lugar correspondiente y Alex empezó a aplaudir.
--¡En tiempo récord! --gritó--. ¡Y yo que pensaba que hoy no podrías hacer ni eso, colgada!
--¡Eh, te estás pasando, Alexander! --le contesté.
--¡Que no me llames Alexander, que es un nombre horroroso! --chilló y ambos reímos.
Me lo pasaba muy bien con él, sinceramente. Siempre me felicitaba con el trabajo (muy malo) que hacía y sabía cómo subirme el ánimo. ¡Lo siento, Sean, pero te robo el mejor amigo!
--Bueno, eso es todo por hoy, Made --comentó Alex, palmeándome el hombro--. Ya puedes ir a darle besitos a tu novio el malo --e hizo unos ruidos con los labios muy exagerados.
--¿Eso que oigo son celos? --bromeé, poniéndome la mano en la oreja y frunciendo el ceño. Yo tomé el celular y le mandé a James lo siguiente:
"Trminé l ntrenamiento. Alx casi me mata"
Seguimos picándonos y empezamos a caminar a la salida del bosque. Alex me empujó con viento y yo me indigné de broma.
--¡No es justo que uses tus poderes contra mí! --le grité y él rió--. ¡Al menos, no cuando lo único que sé hacer es levantar un mísero árbol! ¡Ya verás cuando sepa controlarlos, Willson, no te reirás más de lo fuertes que serán!
--¡Pues si sigues como hoy lo dudo!
Cuando llegamos al final de la arboleda, sentí un calor en todo el cuerpo, lo que significaba que alguien a quien quería estaba cerca. Empecé a mirar a todos lados y, de pronto, lo vi. Todo a mi alrededor dejó de importarme y sólo lo vi a él, postrado a unos metros de mí, mirándome.
--Oh, ahí está tu Romeo. ¡Hola, James! --lo saludó Alex, aunque no recibió respuesta--. Si ya empezaron a ponerse románticos, te aviso que no traje las palomitas de maíz, así que me voy. Por cierto, las palomitas dulces son mejores --siguió hablando, aunque yo no lo escuchaba--. ¡Hasta mañana, Made! ¡Hasta luego, James!
Y se fue. Yo me acerqué a mi novio y lo abracé, sabiendo que era la afortunada que podía ver su sonrisa en vivo y en directo en primera fila.
--¿Qué haces aquí? --dudé y James me besó.
--Estaba dando un paseo cuando recibí tu mensaje. Tenía que venir a verte --le sonreí--. ¿Qué tal la práctica? --me preguntó y yo me encogí de hombros, separándome de él.
--Me desconcerté tanto que Alex podría haberse muerto ahí y yo ni enterada, pero, oye, ¡levanté un árbol en tiempo récord!
--¡Esa es mi chica! --exclamó y chocamos los cinco--. Ya no tendré que preocuparme por los pervertidos que se te acerquen, ¡los podrás espantar tú sola!
Rodé los ojos. Retiro lo dicho: James sí era celoso, pero no a escalas muy exageradas.
--Si hubiera aparecido un pervertido, creo que Alex lo habría echado, ¿no crees?
--¿Y qué si Alex es el pervertido en cuestión?
Me llevé una mano a la cara y mordí mi labio. Por dios. Sí, tenía más celos de los necesarios.
--Venga, estaba bromeando --murmuró y me pasó un brazo por la cintura--. ¿Quieres un helado?
--¡Yo invito!
Y nos fuimos, abrazados y felices. No sabía por cuánto tiempo tendría tanta paz en mi vida, pero lo que sí sabía era que ahora mismo no podría estar mejor.
Fin Pars #1: Ignis.
Editado 7/1/18.
 
  • Militaah-image Militaah - 07/05/2019

    ¡Muchísimas gracias por haberla leído hasta el final!

  • William-image William - 26/04/2019

    me a parecido una gran historia. felicidades

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