Extraños acontecimientos

Psicología de amor

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De camino Isis se percató de que alguien los estaba observando desde lejos en ese preciso instante, notaba como tenía una mirada clavada en la nuca. Sutilmente se giró y se encontró con... ¡Stevee! Que se acercaba lentamente hacia ellos.
 
—Chicos, un momento, vengo enseguida, voy saludar a un conocido, —dijo con voz titubeante y muy nerviosa.
 
—Vale, ¿estás bien? Si quieres te esperamos aquí mismo, —añadió Robert señalando un banco un poco más adelante.
 
—Sí, muy bien, ya mismo estoy con ustedes, —mintió.
 
Entonces ella aceleró un poco el paso para acercarse a él y encontrarse a una distancia en la que pudieran hablar sin que los escuchasen los demás.
 
—¡Hola Isis! —Saludó, por raro que parezca, alegremente.
 
—¿¡Hola… Stevee!? —Respondió extrañada.
 
—¿Estás bien? te echaba de menos, ¿es tu amigo ese? —dijo señalando a Robert y a su hijo.
 
—Sí, todo bien, mintió. —Estaba dando una vuelta con mi amigo, necesitaba despejarme.
 
—Ah, me parece bien, a ver cuando podemos vernos, como no te llevaste el móvil y no sabía a dónde habías ido no te he podido decir nada, estaba preocupado y quería disculparme contigo por lo sucedido.
 
—No te preocupes por nada, pensé que lo había perdido, —siguió mintiendo Isis, extrañada por lo surrealista de la conversación que estaban teniendo.
 
—Toma, por si te hace falta, es tuyo, —le dijo dándole su antiguo móvil.
 
—Gracias, pero me tengo que ir ya que están esperándome, me alegra verte así de contento,   —añadió aún extrañada.
 
 —De nada, cómo no estarlo viéndote por fin después de todos estos días y encima así de guapa.
 
—Bueno, tú tampoco estás mal. Nos vemos,    —se despidió ruborizada a la par que incrédula y con algo de miedo por su reacción, pero aún así mostrándose más fuerte de lo que verdaderamente estaba y aguantando las lágrimas estoicamente.
 
—Adiós cariño, respondió Steeve.
 
Isis dio media vuelta metiéndose el móvil en el bolso y dirigiéndose hacia los Collins pensando en si Stevee podía haber cambiado tan rápido realmente, ni si quiera se había puesto furioso al verle con otro hombre, ni le había insistido en saber quién era... Además, estaba realmente guapo y encantador, como en los viejos tiempos. Podría ser que estuviera verdaderamente arrepentido y que...
 
—¿Todo bien? —Preguntó Robert rompiendo su ensimismamiento.
 
—¡Sí, sí... todo bien! —pero enseguida unas lágrimas brotaron de sus ojos delatándola y trató de disimularlas sin éxito.
—Es que te has quedado un poco pálida, ¿seguro que va todo bien Isis? —Preguntó preocupado al verle la cara.
 
—Sí, era un amigo que no veía en mucho tiempo, será de la emoción, no sé. Con todo lo que ha pasado estaré media tonta.
 
Brown no quedó muy convencido de sus palabras, tenía la ligera sospecha de que se trataba, casi a ciencia cierta, del "famoso" Stevee, pero no quiso incomodarla con más preguntas y ella no parecía por la labor de soltar prenda, así que optó por cambiar de tema.
 
—¿Qué te parece si dejamos a Daniels en casa de su amiguito Dylan del colegio y nos vamos a tomar algo con mis compañeros del instituto?
 
—¡Sí toma ya! ¡A casa de Dylan! le enseñaré el juego nuevo.
 
—¿No seré una molestia si van solo los del instituto? ¿No pensarán cosas raras? Además aún todo está muy reciente y no quiero estropearte la noche.
 
—Bueno van con sus parejas, así que no van solo con los que estudié sino que las chicas van también, bueno y algún agregado también y como Margaret está en su viaje de negocios e iba a ir yo solo, pensé que querrías acompañarme, para seguir distraída. Pero como tú veas, no insisto si no quieres, lo entiendo.
 
—Está bien, si no te supone ningún problema iré, todo lo que no sea estar sola me viene bien, gracias.
 
Isis estaba un tanto confusa, acababa de ver a Stevee tan... "¿reformado?", que lo añoraba, le recordaba a sus mejores momentos y quiso volver con él, pero sabía que no debía y por otro lado, Robert era tan... ¿perfecto? que le hacía confundir sus sentimientos pero sabía que era un hombre casado y que no se fijaría en ella y, aún así, no estaba preparada para nadie más que no fuera su ex y pese a que todo había ido rápido el conocerse y la confianza que habían adquirido, no iba más allá de una simple amistad… (¿Porque era su ex extraoficialmente no? Bueno ante la ley no, pero en sentimientos sí... al menos eso creía. ¿Por qué la vida era tan difícil e injusta? Se preguntó).
 
—¿Isis? ¿Estás ahí? Aquí Houston llamando a Isis, —bromeó.
 
—Dime, perdona me quedé obnubilada pensando en mis cosas... —Dijo mirándolo sonrojada.
 
—Nada que cuando decidas subir al coche nos vamos, llevas un rato con la mano sobre la puerta.
 
—Voy, voy disculpa, —rió.
 
 
Se subieron los tres al automóvil, dejaron a Daniels en casa de su amigo, a unas pocas manzanas de ahí y fueron hacia el bar donde estaban los compañeros de Brown.

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