Navidad en cuadrilla

Psicología de amor

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Isis se despertó y se encontró en una oscura y fría habitación (¿qué hora sería? Pensaba que había dormido bien, pero entonces ¿por qué no había luz todavía? Se preguntó). Se giró hacia el despertador que marcaba las diez de la mañana, que raro… y sin nada de luz… Decidida se levantó de la cama y se acercó a la ventana. 
 
—¡Vaya! —Exclamó para sí misma.
 
Estaba completamente cubierta de nieve, con tanto ajetreo no había caído en qué fecha estaba y había llegado el invierno, aunque este no había hecho acto de presencia hasta ahora, que lo hizo repentinamente... (¡Navidad! ¿qué día es? Se preguntó mientras cogía el móvil). Desbloqueó y miró el teléfono, donde figuraba que era veinte de diciembre (¡Ufff! que poco faltaba y ni se había acordado, tenía que prepararlo todo, quería pasarlo en familia este año, siguió cavilando).
 
Después de desayunar con sus padres llamó a su cuadrilla para preguntarles por sus planes de Navidad, ninguno tenía muy claro qué haría, así que Isis propuso hacer una celebración todos juntos, alquilar una casa rural, decorarla y pasar ahí esas fechas. Todos estuvieron de acuerdo, al único que le costó decidirse fue a Aiden, quién aún se sentía un tanto extraño, pero finalmente terminó aceptando con mucho gusto.
 
Entonces Isis creó un grupo de WhatsApp con el nombre de "Navidad en cuadrilla" para ir pasando las casas que iba encontrando y sus precios, para decidir entre todos con cuál quedarse. Estuvo más de una hora buscando y pasando imágenes. Al final se decantaron por una bonita casa en medio del monte; de madera, con una gran chimenea, lo suficientemente grande para que cupieran todos pero muy acogedora.
 
Lo siguiente que hizo fue reunirlos para recoger el dinero, tanto para el alquiler como para los adornos, comida y bebida. Quería encargarse de todo, era su manera de agradecerles lo que habían hecho por ella.
 
Ya por la tarde, con la transferencia de la casa realizada, fue, acompañada de Aiden y dinero en mano, de tiendas a comprar todo lo referente a la decoración, tuvieron que visitar numerosos establecimientos hasta que Isis quedó satisfecha. Compraron un árbol y sus respectivas bolas de navidad, espumillón, luces, etc; también compraron moldes y nieve para las ventanas, botas para la chimenea y un sinfín de detalles más, al final Isis tuvo que poner un poco de su escaso dinero para que les diera para la comida, algo que hizo encantada por ellos.
Exhaustos ya de tanto caminar cargaron todo como pudieron en el coche y regresaron a casa, se despidieron en la entrada e Isis fue a cenar algo, rápido, para irse a acostar.
 
Al día siguiente volvieron juntos a la finca después de comer y se pusieron manos a la obra con la decoración mientras mantenían una fluida y divertida conversación y bromeaban entre ellos, se empezaba a palpar la magia de la Navidad. Mientras vestían la casa para la ocasión bailaban al son de la música, la verdad es que era gracioso ver a Aiden con su meneo arrítmico de cintura, pero lo estaba pasando bien, como pudieron observar por sus selfies y vídeos los integrantes del grupo: "Navidad en cuadrilla”, que se desternillaban de risa cada vez que les enviaban un nuevo mensaje.
 
Cuando acabaron eran las nueve de la noche, así que volvieron a casa. Isis se acostó sin ni siquiera comer nada, estaba muerta de subir y bajar escaleras, agacharse, caminar de un lado a otro... así que durmió como un angelito.
 
El día veintidós de diciembre se lo tomaron de relax, para al día siguiente comprar lo que faltaba de la comida, que posteriormente prepararía con su madre, para no tener que hacer nada en Nochebuena. Como estaban agotados él propuso un plan simple, pero que siempre apetece, ir al cine y a cenar. Isis aprovechó todo el día para desconectar y estar lo más descansada posible por la noche.
 
Ya, cerca de la  hora en la que había quedado en recogerla, Isis se levantó apurada, se vistió y se pintó lo más rápido posible. Justo estaba terminando de ponerse las botas cuando recibió un aviso de que estaba esperándola fuera, así que terminó de calzarse, se despidió de sus padres y salió.
 
Se subió al coche y lo saludó con un beso en la mejilla y se pusieron en marcha. Por el camino iban hablando sobre el menú que querían para nochebuena, qué música pondrían... y sobre ellos, pues, al fin y al cabo, seguían conociéndose.
 
Ya en las taquillas pidieron las entradas para una de esas películas que en principio parecían de risa, o eso había dicho Isis, pero que terminaban siendo de lo más románticas del mundo, así que Aiden entró engañado a la sala, por lo que, al cabo de un rato, él se hizo notar:
 
—¡Qué! ¿Era de risa no? —Dijo riéndose entre susurros.
 
—No, la verdad es que no, debo haberme equivocado, —rió con inocencia. —Pero si no te llego a engatusar con que era de risa seguro que no hubieras accedido y quería verla, perdona. —Volvió a reír.
—Contigo de compañía, no habría rechazado ni la película más aburrida del mun…
 
—¡Shhh! —Exclamó un hombre cercano ahogando así la última palabra de Aiden, quien miró a Isis con inocencia y cara de niño ilusionado.
 
Isis lo miró sonrojada pero no se atrevió a hablar más, no quería enfadar al señor de al lado, así que siguió viendo la película. Una vez terminada la sesión, salieron al restaurante que estaba enfrente y cenaron bajo la luz de las velas y compartieron sus opiniones sobre el pobre argumento del largometraje que acaban de presenciar según Aiden, aunque para ella fue preciosa.
 
 
Acabada la cena la llevó a su casa, la pobre no podía aguantar ya con los ojos abiertos, se despidieron y él acarició sutilmente su mano antes de bajarse en un gesto de cariño, al que ella respondió con una mirada llena de amor y, entonces, entró en la casa y se fue directa a la cama.

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