La gran boda

Psicología de amor

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 Los invitados estaban sentados expectantes en los bancos de la iglesia a la espera de que aparecieran los novios. Todo estaba decorado con gran detalle, dentro de lo que cabe esperar en templo sagrado. Entonces apareció el novio acompañado de la que sería su suegra, Adeline, quien le guió al altar. Estaba realmente guapo con su traje y corbata, formal, pero atractivo y moderno a la par. 
 
Pasaron unos minutos hasta que se abrió la puerta principal y apareció Isis escoltada por su gran amigo y padrino de boda, Robert. Estaba espectacular, arrebatadora, estaba claro que había acertado con el traje a pesar de todo el trabajo que le había costado encontrarlo. Atravesaron la multitud, que se puso rápidamente en pie para contemplarla y llegaron al altar, donde comenzó la verdadera ceremonia.
 
El cura, entonces, alzó la voz:
 
—Queridos hermanos, estamos aquí reunidos para unir en sagrado matrimonio...
 
Todo el mundo estaba esperando el momento de estallar en alegría, cuando por fin fuesen un verdadero matrimonio. Cuando llegó el momento de traer los anillos, apareció Golfo portando una bonita bandeja de plata con las alianzas encima. Les había costado convencer a la iglesia de que aceptasen al perro, pero al final lo lograron. 
 
—Aiden Alexander Price, ¿quiere tomar a Isis Evans Stewar como su legítima esposa?
 
—¡Sí, quiero! —Dijo en tono convincente, mientras le dedicaba un guiño de ojo cariñoso a Isis.
 
—¿Y usted, Isis Evans Stewar, desea tomar a Aiden Alexander Price como su legítimo esposo?
 
—¡Sí, quiero! —Respondió mirándolo a lo ojos.
 
—Por la presente, yo os declaro marido y mujer. Puede besar a la novia.
 
Se dieron el esperado beso y todo el mundo estalló en júbilo y aplausos, sin lugar a duda era el día más feliz de sus vidas, ambos estaban convencidos de que hacían lo correcto y los invitados lo corroboraban.
 
Después de las felicitaciones y fotos pertinentes, fueron al banquete. Para el trayecto habían decorado el coche antiguo de Aiden, que se había ganado un hueco desde el primer momento en el corazón de Isis, lo dejaron realmente bien, con pintura nueva, nuevos faros, las flores...
 
Cuando llegaron observaron que las mesas estaban preparadas con un gusto exquisito, primero sirvieron el cóctel de bienvenida y algunos entrantes, luego el primer plato, el segundo y el postre, la gran y elegante tarta de boda, con sus dos correspondientes figuras de novios en lo alto y una decoración muy fina. Antes de llegar a la sobremesa fue el momento de los votos, donde el marido tomó la iniciativa:
 
Me entrego a ti este día, para compartir mi vida contigo. Puedes confiar en mi amor, porque es real. Prometo serte un esposo fiel, compartir y apoyarte en tus esperanzas, sueños y metas. Mi voto estará contigo para siempre. Cuando caigas te levantaré, cuando llores te confortaré, cuando rías compartiré contigo tu gozo. Todo lo que soy y todo lo que tengo es tuyo desde este momento hasta la eternidad. Te amo pequeña.
 
La gente aplaudió e Isis le dio un beso emocionada, antes de tomarle el relevo tuvo que beber agua para aclararse la voz, pues estaba muy nerviosa:
 
—Antes que nada, quiero darle las gracias a mi marido —dijo sonrojándose, —no solo por sus preciosas palabras, sino por haber estado ahí al pie del cañón siempre, sorprendiéndome desde el primer momento en que nos cruzamos, sin conocernos, por hacer todo lo que hizo y hace por mí sin ni si quiera yo saberlo, por saber escucharme, esperarme y por ayudarme en todos y cada uno de mis pasos en la vida. 
 
Se hizo el silencio y la gente aplaudió.
 
—Ahora vienen mis votos cariño: 
Cuando me tomas de las manos me das tanta seguridad, siempre me he sentido protegida y amada a tu lado. Sé que siempre permanecerás a mi lado y te prometo cuidarte y velar por ti y por el hogar que a partir de hoy estamos formando. Quiero que siempre estemos juntos, no solamente físicamente, también deseo que nuestros espíritus sean inseparables y que esas raíces que están en nuestros corazones crezcan y nos den hermosos frutos que serán la continuación de nuestro amor y de nuestra existencia. ¡Te amo!
 
 
La gente volvió a aplaudir y a silbar como loca mientras ellos se fundieron en un cálido abrazo y un cariñoso beso. Cuando pasó el jolgorio retomaron la sobremesa. Se sirvieron copas a tutiplén y se formaron pequeños corros de gente, ya que no todos se conocían, hablando de temas varios y los novios fueron cambiando de grupos para atender a todos los invitados. Fue un día perfecto y mágico, todo salió como esperaban y se convirtió en uno de los tantos mejores momentos de sus vidas, ya que a diferencia de su anterior pareja, Steeve, con Aiden todos los días eran maravillosos.

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