Cap 34

Averno (YAOI)

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-Espera, espera... ¿Qué vamos a hacer qué?- Cóndor y Hans caminaban algo rezagados con el resto de los luchadores hacia la puerta que les habían indicado.
 
-¿De verdad me harás repetirlo todo?- Hans encogió los hombros - Bueno, escúchame ahora con atención... Este evento se hace más o menos una vez al mes y no te preocupes, no tenemos por qué luchar con nadie, es más, normalmente los chicos y yo nos quedamos en una de las paredes viendo como hacen el ridículo los demás jajaja a no ser que algún idiota quiera impresionar a los patrocinadores intentando derrotar a alguno de nosotros....- le dio una palmada en la espalda y señaló al resto de luchadores que les llevaban la delantera.- La mayoría aprovechan para hacer un debut impresionante o simplemente pillar cacho, ya sabes eh.- le dio un codazo y le guiñó el ojo reído.
 
-Espera, ¿eso cómo?- Cóndor lo miró extrañado- ¿Acaso no estaban prohibidas las relaciones entre luchadores?
 
-Bueno... Realmente esa norma se la pasan por el forro ejem. Nadie hace nada para impedirlo... pero no me refería a eso, en estos eventos también participan las ramas de prostitución... Aunque a mí no me parece justo, suele ser bastante desagradable para la mayoría.-Cóndor lo miró con algo de indiferencia.- Hey, tómatelo en serio, ¿acaso a ti te gustaría que te ataran en medio de la arena y dejaran a un montón de tipos jugar con tu culo?
 
-Emmm no.- Cóndor se encogió un poco al imaginarse aquello y sacudió la cabeza intentando olvidarlo.
 
-Es realmente terrible, pensar en aquellas jóvenes y los pobres chavales que estarán aquí en contra de su voluntad... y a demás a meced de estos bárbaros...- Hans tomó una pose dramática exagerada que resultaba más bien cómica.
 
-¿Y qué más da? Mientras no nos metamos no nos pasará nada, no me apetece morir por una cosa así... ¿tan violentos se ponen?
 
- Suelen cruzárseles los cables, se pelean por el que podría ser el último polvo de su vida.
 
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-Dorian... ¿No hay forma de escaquearse de esto?- Dan se pegó al cristal con ganas de reventarlo a cabezazos.
 
-Mmmm normalmente cualquiera te diría que te suicidaras... pero adivina qué, no te sirve de nada eso jajajaja.
 
-ja, ja, muy gracioso...- se cruzó de brazos.
 
-No te preocupes, como no hay suficientes luchadores yo también estaré en ese lado, así que te protegeré.
 
-Puedo defenderme yo solo.-Dan hizo una bola con su manta y se la tiró, aunque se chocó con el cristal, Dorian le sonrió de medio lado algo escéptico.
 
-Ya, seguro que te las apañarás estando maniatado... ya si eso me echas un grito.
 
-Espera, ¿maniatado? ¡Eso no me lo habías dicho!
 
-Acabo de hacerlo, ¿no? Todos estaréis igual para evitar daños en los luchadores al parecer, sí, hasta las chicas...- Dorian sonrió.- ¿Entonces dejarás que te ayude? Pienso hacerlo de todas formas y lo sabes- Dan lo miró un poco sonrojado pero asintió ante la cabezonería y buenas intenciones de Dorian, no sabía que haría sin él a esas alturas.
 
-Dorian, ya es la hora.- el guardia le abrió la celda y salió tras despedirse de Dan.
 
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Aaron ya estaba preparado para la fiesta y se movía por la sala mientras saludaba invitados importantes pero no quería hacer eso en ese preciso momento, estaba esperando impacientemente a que apareciera Edgar por alguna de las puertas. Cuando terminó de adular a un rey de un país lejano divisó una cabellera pelirroja, se apresuró a llegar hasta de ella de la forma más elegante posible, caminando deprisa.
 
-¡Hola Ed...!- Tocó el hombro del pelirrojo pero era su hijo Mat, acompañado del chico rubio con la mirada perdida.- ¡Oh, bienvenido Mat! Veo que te han dado el alta muy rápido...- la sonrisa de Aaron no conseguía tapar la decepción en su cara.
 
-Lamento no ser mi padre...- Mat se fue a uno de los asientos en la primera fila con su típica cara de asco, no sin antes darle una colleja al pobre Shun para que lo siguiera.
 
-Venga, no seas así Mat...- Aaron lo siguió y se sentó a su lado descaradamente.- Por cierto... hacía tiempo que no te veía por aquí, se te echaba de menos.
 
-Ya, claro, más bien el dinero. La página web ha sido de bastante ayuda, en el internado es un poco complicado desaparecer todos los días. - Mat miraba como iban entrando los luchadores y cómo el personal, bien armado, pasaba a encadenarlos a las paredes.
 
-Ah, ya salen, ya salen...- Aaron revisó mentalmente que no faltara ninguno, completando el número con Dorian que en ese mismo momento estaba entrando por otra puerta escoltado por varios guardias más.
 
-Así que el legendario Dorian vuelve para una sesión fugaz ¿eh?
 
-Oh, así que conoces a la antigua estrella, estoy impresionado- no le extrañaba realmente, había sido muy popular y lo seguía siendo pero de una manera diferente.- Si te interesa... puedo prestártelo por una noche...
 
-Mi interés es únicamente de luchador a luchador, no me jodas.
 
-Si cambias de opinión ya sabes dónde estoy- le cogió una copa a uno de los camareros que pasaba por ahí y se la tomó de un trago.- Ah, ¿ves al tipo castaño y fuerte?- señaló a Hans- el que tiene un montón de cicatrices.
 
-¿El que luchó contra el oso?
 
-Sí, ese. Pues se supone que no tendría que haber ganado... Estaba planeado que muriera en aquel combate.
 
-Explícate.- Mat lo miró curioso
 
-Su oponente era el más rápido de todos y de eso nadie tenía ninguna duda, por eso a Hans no le quedó más remedio que quedarse con el cuchillo. Estamos bastante pendientes del comportamiento que tienen los luchadores unos con otros para poder ofrecer los mejores combates y por eso mismo la combinación de aquellos dos era tan fantástica... El carismático y poderoso Hans contra el rápido lobo solitario Rodrigo... se suponía que conseguirían reducir al oso entre los dos y que Rodrigo le daría el golpe de gracia... solo para descubrir que después tendrían que enfrentarse a muerte. La pistola solo tenía dos disparos, todo estaba calculado... pero ¿quién habría pensado que se sacrificaría por Hans? El ser humano es fascinante....
 
-Hum, me esperaba de ti algo así. ¿Alguna vez has jugado limpio?
 
-¿Para qué están las trampas si no para hacerlas?- Aaron cruzó las piernas orgulloso.
 
-Matthew.- Edgar apareció por detrás y le puso la mano en el hombro a su hijo, este no se volvió a mirarlo.
 
-Ya estoy bien, solo tendré que esperar un poco para volver al boxeo.
 
-Edgar...- Aaron se levantó y se acercó a su oreja coqueto.- espero que podamos concertar nuestra cita cuanto antes.
 
Edgar se limitó a mirarlo un momento y se sentó donde Aaron había estado hace unos segundos. Aaron se quedó de pie mirándolo un poco atontado pero al ver que ya habían terminado de atar a todos los luchadores se subió a su pequeño podio para presentar el espectáculo.
 
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-Hey Cóndor, mira al de allí.- Hans señaló con el mentón a Dorian, todos lo miraban asustados e impresionados por su imponente figura.- Aquel tipo fue muy famoso hace un par de años, lo sacaron poco antes de llegar yo y por lo que me contaron es realmente impresionante... aunque supongo que exageraron un poco cuando, por ejemplo, dijeron que le arrancó la cabeza a un hombre de cuajo.- Cóndor no dijo nada, Dorian estaba paseando una mirada severa por todos luchadores y cuando le tocó a Cóndor pudo sentir una profunda incomodidad.
 
-Joder, pues a mí no me extrañaría, he visto ese tipo de miradas antes...- Hans tragó saliva al escuchar y deseando que Dorian no quisiera volver a los viejos tiempos.
 
-Damas y caballeros... - la voz emocionada de Aaron se escuchó en toda la arena.-Hoy como todos sabéis tendremos el encuentro mensual entre los luchadores y los acompañantes... ¡Comprueben con sus propios ojos las novedades que tenemos, hay mercancía de muy alta calidad y los luchadores cada día son más bravos!- Aaron hizo una pausa dramática mientras una de las puertas se abría.- ¡Y aquí llegan, el espectáculo principal está por comenzar!

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