El suicidio de Alex K

Géneros: Espiritual, Fantasía, Gente y Blogs (No ficción)

He perdido la cuenta de cuantas veces he muerto, he pedido la cuenta de cuantas veces me he dejado llevar por el desasociego, la ansiedad y mis propios pensamientos. No se necesita dejar de respirar para morir, ni morir para dejar de respirar.

2000

El suicidio de Alex K

visibility

895.0

favorite

3

mode_comment

1


 
Fuí un problema incluso antes de nacer, mi madre tenía uno de esos embarazos...que son famosos por el hecho de que tanto la madre como el hijo están en riesgo de fallecer y en las películas románticas la madre es una heroína que sacrifica su vida por la de su bebé de manera poética y sentimental, eso es lo que ponen en las películas, pero nunca ponen los variables factores o la realidad realizas  las actitudes que tomaban los familiares ante la situación
Mamá  estaba harta de tener que tomar tanto medicamento, de los dolores... de mí.
Papá  se había resignado ya, defendía a muerte la idea de dejar de gastar en inyeccciones o falsas promesas.
-Ya esta muerta, no podemos hacer nada- por muy cruel que sonará...tenía razón.
Tras pasar los meses más resignados que emocionados, se dieron cuenta que mamá no cargaba con una sola vida... si no con dos.
Mi hermana gemela y yo, luchando por sobrevivir incluso antes de nacer.
Las probabilidades de que ambas nacieramos y fueramos lo suficientemente fuertes para vivir eran del diez por ciento.
-En todo caso de que todo salga bien, solo una de las dos podrá vivir.
No hace falta explicar cual de las dos gano esa batalla, cual de las dos alcanzó el último rayo de vida, no solo consiguiendo nacer si no a diferencia de las expectativas de los doctores y la ciencia vivió por muchos años más.
Delgada, débil, tranquila, pero testaruda, aferrada a la vida y a los brazos de mi abuela, hasta que cumplí los cinco meses de edad.
Me encontré con la muerte cara a cara otra vez, me acuno en sus brazos, ligeramente disfrazados por la encubadora en el area de terapia intensiva, observando como los médicos y anestésiologos veían la manera de sacarme líquido de la columna.
- ¿Qué tiene?-preguntaba la trabajadora social en sus visitas protocolarias, inclinandose ligeramente con sus cortos cabellos dorados y su piel arrugada por la edad.
-Se esta muriendo pero no se porque- respondía  la enfermera practicante de almenos veintidós años.
Una escena bastante curiosa, las tres fascetas de la vida reunidas en una misma habitación: la infancia, la adultez y la vejez.
En esa fue la segunda vez que debí morir...pero no lo hice.
  • Joderick Morgan-image Joderick Morgan - 04/04/2019

    Acabo de subir terminada una compilación de cuentos que escribí hace mucho tiempo. Son textos desgarradores. Espero que le puedan dar mucho apoyo <3

Este sitio usa cookies para tu sesión de usuario y mostrarte publicidad.

De acuerdo