Cap 36

Averno (YAOI)

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Dan estaba muy aliviado de ver a Cóndor allí pero a la vez contrariado, ¿qué hacía allí? ¿Y quiénes eran todos aquellos tipos? Cóndor lo miró inexpresivo. No dijo nada, se acercó a Dan y lo abrazó con fuerza, ocultando su cara en la curva del cuello de Dan.
 
-Oye...- Dan estaba algo incómodo por la proximidad repentina.
 
-¿Por qué estás aquí?- Cóndor apenas susurraba y no parecía dirigirse a Dan sino a sí mismo pero Dan no estaba de humor para sentimentalismos.
 
-¿Debería preguntarte lo mismo?- Dan se apartó con desconfianza.- ¿Qué asuntos tienes tú con el jodido Aaron?
 
-Espera... ¿Cómo sabes tú que...?- Cóndor arqueó una ceja.- Ya veo, así que ese día ignoraste mi advertencia y me seguiste a pesar del peligro, ¿no?- Dan no se echó para atrás, aunque sabía que no estaba del todo equivocado.
 
-¿Acaso no es normal querer saber qué demonios hace la persona que me sacó del internado, que a demás dice conocerme y no me cuenta nada? ¡NO ENTIENDO LO QUE OCURRE, ¿sabes?! ¡Desde que apareciste mi vida es aún peor de lo que era!- Dan estaba fuera de sí gracias a todas las emociones que le recorrían. Cóndor sabía que Dan tenía razón, lo sabía demasiado bien pero era una tontería intentar contárselo todo.
 
-Vaya genio tiene el chaval...- Hans estaba por ir a por palomitas.
 
-Dan, yo...- Cóndor intentó acercarse de nuevo pero Dan se apartó con desdén.
 
-¿Qué ocurre?- Dorian por fin había conseguido deshacerse del agarre del hombre que lo había derribado, se colocó entre Cóndor y Dan mirando al grupo con una seriedad inquietante.-Dan, ¿estás bien?
 
-Sí, no te preocupes.
 
El caos que había alrededor poco a poco se estaba mitigando y el megáfono no tardó en sonar para todos.
 
-Vaya vaya, ¿os conocéis? Que entrañable encuentro ¿verdad que sí, público?- Aaron interrumpía sin remordimientos y por supuesto para complacer el morbo de aquellos malditos espectadores que empezaron a aplaudir.- Pero ¿sabéis qué? A pesar de que estamos conmovidos con todo esto... ¡el juego aún no ha terminado!- La voz de Aaron sonaba animada pero podía entreverse su molestia.- El público está deseando ver el debut de la pequeña fierecilla y no seré yo quien se lo niegue... Tenéis cinco minutos para decidir quién lo hará debutar, ¡o si lo preferís podías hacerlo todos a la vez!- La transmisión se cortó nada más terminar de hablar Aaron.
 
Dorian se tensó con esto y se preparó para pelear si los demás fueran a optar por aquella absurda propuesta.
 
-Bueno, nosotros no queremos involucrarnos en esta disputa de telenovela, así que solucionadlo vosotros...- Hans rápidamente se quitó el marrón de encima y también al resto de sus camaradas, intentando calmar un poco a Dorian para que no les saltara al cuello, pero Cóndor se mantuvo en su posición.- Cóndor, ahora es cuando vienes con nosotros ya sabes, caminando y eso.
 
- Dan, aún tengo una promesa en pie y pienso cumplirla pase lo que pase- Cóndor apretó los puños frustrado- Sé que no tengo nada más que hacer en tu nueva vida, puedes irte con quien quieras pero al menos dame ese privilegio... déjame pagar mi cuenta del pasado.
 
-Ya te he dicho que no sé de qué me hablas...
 
-Por favor.
 
Dan miró a Cóndor, tenía la cabeza gacha y el flequillo le tapaba el único ojo que le quedaba, se veía extraño, así que finalmente suspiró y asintió. Cóndor regresó con el resto, sentándose junto a Hans en una de las paredes lo más lejos posible de aquel terrible espectáculo.
 
-¡Cuatro minutos, aunque parece que ya lo habéis decidido!
 
Dan se giró hacia Dorian y le dio un empujón amistoso. Dorian por su parte buscó algún lugar que no estuviera inundado de sangre u otros fluidos corporales que dieran ganas de quemar el lugar para no limpiarlo.
 
-Vaya, esto me recuerda a la primera vez que nos vimos.- Dan se tumbó en el suelo tratando de acomodarse lo máximo posible pero con las manos atadas a la espalda... como que no.
 
-¿Tan desagradable fue la experiencia?- Dorian lo besó apasionadamente y empezó a tocarlo.
 
-No, seguramente sea uno de mis mejores recuerdos...
 
Dan le devolvió los besos algo sonrojado pero no podía tocarlo para nada, solo gemir por el placer que le daba... Dorian escalaba por su cuerpo continuamente, lamiendo sus pezones y regresando a su boca para besarle mientras una de sus manos masajeaba el miembro de Dan y la otra preparaba su parte trasera. Dan se retorcía de placer y rogaba por más inconscientemente... Dorian le susurraba al oído para que se centrara en él, sacó sus dedos del interior de Dan para pasar a la acción real, apoyó su miembro erecto en la entrada de Dan, introduciéndose poco a poco pero Dan lo rodeó con las piernas con urgencia y Dorian no tuvo más remedio que complacerlo. Las primeras embestidas fueron potentes, podía escucharse la espalda de Dan crujir con ellas pero se debía sobre todo a la mala postura de sus brazos... aunque esto no le hizo disfrutarlo menos, los gemidos de Dan se superponían a los de los demás, convirtiéndoles en el espectáculo principal. Cuando Dorian ya sentía su límite empezó a masturbar a Dan con firmeza para que ambos llegaran al clímax juntos... y lo consiguieron. Dan tenía la respiración entrecortada al igual que Dorian pero este se recuperó enseguida y lo ayudó a levantarse del ahora pringoso suelo.
 
-¡Bravo! Esto ha sido realmente excitante... ¡Y esto damas y caballeros ha sido todo por hoy, ya están listas las cajas para decidir el combate de mañana y por supuesto también los sobres rojos!
 
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-¿Y bien?- Aaron se acercó por detrás a Edgar y Mat- ¿Qué os ha parecido?
 
-Aaron, dame uno de esos malditos sobres.- Mat volvió a engancharlo por el cuello de la camisa con aquella mirada loca que tanto lo identificaba.- ¡Ahora!
 
-Tranquilo, chico.... Aquí tienes. Pero deberías saber que si tienes la intención de ir por el pequeño Dan... ya hay lista de espera jejeje- sacó uno de ellos de su chaqueta y Mat se lo arrebató de las manos.- ¿Sabes dónde debes entregarlo, no?
 
-Claro que sí, imbécil.- Mat se marchó con paso ligero de allí, llevándose sus malos humos con él.
 
-Edgar, no has dicho ni pío desde hace un buen rato... ¿ocurre alg..?- Aaron se puso a su lado para verlo mejor pero casi deseó no haberlo hecho...
 
Edgar tenía una mirada aterradora y estaba dirigida a la arena... Aaron percibió las ganas de matar enseguida, así que intentó retirarse poco a poco...
 
-Aaron.- El mencionado dio un respingo que lo hizo ver como un gato asustado.
 
-¿S-si?
 
-Dame otro de esos sobres...
 
-Espera... ¿y cuándo tendremos nuestra cita?- Aaron se cruzó de brazos tras entregarle el sobre.
 
-Eso puede esperar.
 
Aaron no continuó con la pequeña rabieta, bastante miedo daba sin provocaciones...
 
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La mayoría de los luchadores ya estaban en sus respectivas habitaciones, salvo por el grupo de Hans que se entretenía en el comedor apostando sus paquetes de cigarros y postres de la cena, ninguno estaba herido ni muerto y eso era motivo de celebración. El lugar se llenaba con el sonido de sus charlas sin importancia y risas.
 
-Chicos, vuelvo en un minuto, ¿sí?- Hans le dio una palmada en la espalda a su compañero más cercano a modo de despedida.
 
-Vale pero no te ahogues en tu propio vómito, sería una molestia.- Los chicos se reían y no dejaban de hacer ese tipo de bromas que seguramente continuarían hasta que regresara.
 
Hans salió del comedor y se dirigió a uno de los guardias para que le permitieran hablar con Aaron, sin dudas se lo concedieron, era bastante habitual que le pidieran cosas o le reportaran algún desperfecto en las instalaciones. Lo llevaron hasta una de las habitaciones de espera de la arena y lo dejaron ahí, esperando que el televisor se encendiera.
 
-¿Qué quieres Hans? No estoy de humor para nada ahora.- Aaron apareció en la pantalla a los pocos minutos masajeándose las sienes con mala cara.
 
-Bueno, creo que ya llevo el suficiente tiempo aquí y...- Hans estaba inquieto pero el malhumorado Aaron apenas lo miraba, estaba centrado en su copa de vino.
 
-Ve al grano, ¿qué parte no se entiende de que no estoy de humor?- Aaron rodó los ojos y suspiró pesadamente.
 
- Según mis cálculos ya he terminado de pagar la factura del hospital... me gustaría volver a casa.- Hans estaba totalmente determinado.
 
-¿Oh? Así que es eso....- Aaron de daba vueltas al vino en su copa.- Es verdad que llevas mucho tiempo luchando para mí y eres uno de los luchadores más populares que he tenido... pero hay algo en lo que te equivocas.- Aaron sonrió de medio lado.- No tienes una casa a la que volver.
 
-¡¿Qué estás diciendo?!- Hans no comprendía.
 
-Digo que no tienes una casa, un hogar, una familia con la que volver.- cruzó las piernas arrogantemente.- Los secretos de esta agencia seguirán siendo secretos y no hay excepciones.
 
-¡Malnacido, ellas no tenían idea!
 
-¿Crees que me importa? Bueno, realmente no hemos hecho nada, hace... hará unos dos o tres meses que tu hija murió en el hospital y tu querida esposa no pudo aguantar la pérdida ella sola y se suicidó... vaya, que tragedia, justo cuando más te necesitaban y tú no estabas ahí... ellas pensarían antes de morir que estabas haciendo... vete a saber que mentira les contaste.
 
-¡¡¡AARON HIJO DE PUTA, CUANDO SALGA VOY A MARTE!!!
 
-Me gusta tu actitud pero solo hay una forma de abandonar este lugar y es en un ataúd.

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